11 octubre, 1987: Vega Redonda – Mirador de Ordiales (o Pico Requexón)

11 octubre, 1987: Vega Redonda - Mirador de Ordiales
11 octubre, 1987: Vega Redonda – Mirador de Ordiales

En el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga…

Vega Redonda – Mirador de Ordiales (o Pico Requexón)

Una clásica actividad, en un marco excepcional…

ORDIALES, el reino encantado.

Sí, volveremos a ORDIALES, ya que el año pasado cuando allí fuimos, la niebla, algo clásico también de la zona, turbó la posibilidad de disfrutar de esa belleza que el Cornión allí tiene, contrastando con los profundos abismos que reposan en verdes tapices en el Valle de Angón.

Damos la opción de que, si alguno prefiere otra zona del lugar, pueda ir a ganar la rocosa cumbre del pico REQUEXÓN.

Por ello, nuestra ruta partirá desde el mismo Lago ENOL, por la pista que sigue desde su vega hacia el Pozo del Alemán y el habitual recorrido por la Vega La Piedra, Canraso y La Rondiella, y pasado el collado Gamonal alcanzar Vega Redonda y su nuevo refugio, ya en pleno funcionamiento en todos sus servicios.

Desde aquí, se sigue o bien a Ordiales, o quienes prefieran, al Pico Requexón, ascendiendo por la senda que va bajo los Porros Llagu y Bolu.

Obligada visita a ORDIALES es para cualquier montañero. «HAY QUE TRAER AL MUNDO A QUE CONTEMPLE ESTO», escribió Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa, y hasta su propia tumba llegan cada año muchos montañeros, con madreselva o sin ella, puesto que en verdad el lugar es digno de visitar. Confiemos en que la suerte esté de nuestro lado y los cielos libres de nubes, para que quienes no han podido aún disfrutar de su paisaje se lleven ese premio de vuelta a casa.

El regreso lo haremos por el mismo lugar hasta el lago Enol donde nos esperará el autocar.

TODOS JUNTOS, para que nadie pueda protagonizar lo que últimamente viene ocurriendo… perderse.

11 octubre, 1987: Vega Redonda - Mirador de Ordiales
11 octubre, 1987: Vega Redonda – Mirador de Ordiales

NOSOTROS, ENAMORADOS DEL PARQUE NACIONAL DE COVADONGA, EN ÉL DESEARÍAMOS VIVIR, MORIR Y REPOSAR ETERNAMENTE; PERO ESTO ÚLTIMO EN ORDIALES, EN EL REINO ENCANTADO DE LOS REBECOS Y LAS ÁGUILAS…


DEBAJO DE ESOS HÚMEDOS HELECHOS, QUE RECIBEN AGUA DE LOS PICOS, Y ARRIMADO A ESA ROCA ENMOHECIDA POR LOS INVIERNOS FRÍOS, DEJARÉ QUE MIS HUESOS SE DESHAGAN A TRAVÉS DE LOS SIGLOS…

Así lo dijo y lo quiso D. PEDRO PIDAL

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