15 junio, 1980: Vega de los Veneros

15 junio, 1980: Vega de los Veneros (Hoja 1)
15 junio, 1980: Vega de los Veneros (Hoja 1)

San Bernardo de Menthon, y los monjes de la nieve


Nacido del hogar señorial del Barón de Menthon, renunció a su baronía y estirpe, y dedica su vida a las altas cumbres y a la vida de Monasterio en un lugar rodeado por las grandes cimas de los Alpes. Allí comienza su dedicación a la montaña y a los montañeros que caminantes, cruzan neveros y glaciares de Italia a Suiza, entre ventiscas y tormentas. La semilla va tomando forma día a día en la soledad de sus meditaciones y pronto tiene a su lado un selecto grupo de hombres de su talla y entusiasmo. Y el Monasterio, primer refugio alpino, fue adelante a base de esfuerzos y trabajo. La regla impuesta por el fundador a sus monjes es la misma hoy, al cabo de muchos años. Vida dura entre nieves perpetuas, bloqueados la mayoría del año e incomunicados. Las actividades de Monasterio son variadas, siendo entre ellas la principal y más importante la de patrullar por aquellas rutas que cruzan los Alpes, para socorrer, guiar u orientar a viandantes, excursionistas o caminantes, muchos de los cuales, sin tan eficaz ayuda, quedarían para siempre sepultados bajo hielos y glaciares. Con ellos, los monjes, se hicieron también imprescindibles los perros, sin cuyos animales, dóciles e inteligentes, la labor humanitaria de estos hombres sería prácticamente nula. Producto de un cruce entre las razas «bulldog» y de los Pirineos, crecen perros grandes y enormes, los San Bernardo, que consiguen llevar a una persona en el lomo durante largos recorridos. La puerta del Monasterio de los monjes de la nieve sigue abierta día y noche, dispuesta a recibir a todo aquel que precise ayuda o asilo. Y Bernardo de Menthon, malogrado barón, -afortunadamente para el montañero-, sigue perenne en el tiempo, en su Monasterio, entre sus Monjes y montañas. Y aquí está, entre los suyos siempre, piolet en ristre y mochila a la espalda, velando por cuantos tratamos de imitarle por entre rocas y hielos, en esa gran verdad que es la Montaña.

San Bernardo de Menthon, hoy, a los novecientos años de su partida y ausencia, sigue siendo el mejor ejemplo y lección para el hombre que en la Montaña busca, con la paz y la meditación, la más bella forma de vivir.

Es pues San Bernardo de Menthon el patrono de todos los montañeros.

15 junio, 1980: Vega de los Veneros (Hoja 2)
15 junio, 1980: Vega de los Veneros (Hoja 2)

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